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La ortodoncia

La ortodoncia es la especialidad del arte dental que consiste en tratar el mal posicionamiento de los dientes.

Antiguamente, los padres consultaban con un ortodoncista cuando descubrían anomalías una vez que todos los dientes estaban ya implantados:

-Separación entre los dientes.

-Dientes demasiado pegados o apiñados por tener una mandíbula demasiado pequeña.

-Mandíbula mandibular situada delante de la mandíbula maxilar.

- Mandíbula mandibular situada demasiado atrás respecto a la mandíbula mandibular.

El primer caso es fácil de tratar por haber hueco para todos los dientes.

El segundo caso es más frecuente y más difícil de tratar. Las mandíbulas son demasiado pequeñas y en la parte inferior del rostro todo está más apiñado.

El hombre prehistórico tenía mandíbulas anchas porque tenía que comer carne y verduras crudas. En el siglo veinte, la cocción de los alimentos ha evolucionado y por falta de tiempo, los platos precocinados han comenzado a imponerse. Ahora bien, la mayoría de estos platos se componen de alimentos y verduras cocidas y hervidas, y en cuanto a la carne, suele estar picada o tan cocida que prácticamente ni hay necesidad de masticarla.

La presencia generalizada de la mujer en el mundo laboral a afectado mucho a la alimentación de las familias. Los platos caseros preparados por la mujer han sido sustituidos por productos elaborados en fábricas, recomendados por los anuncios, enriquecidos con azúcar para crear adicción. Esta alimentación destruye la salud y provoca obesidad, diabetes, obstrucción arterial. Los dientes ya no sirven para masticar, las mandíbulas se vuelven estrechas y la parte inferior del rostro se afina.

La prevención

Su objetivo no es evitar el tratamiento ortodóntico, sino tratar de que este sea lo más suave posible y se eviten las mutilaciones, es decir, arrancar los cuatro dientes necesarios para hacer espacio en la boca. Salvo casos excepcionales, arrancar dientes es signo de fracaso : mala alimentación y/o visita demasiado tardía al ortodoncista.

Demasiado a menudo, los padres esperan la adolescencia para intervenir cuando se dan cuenta de que los dientes no tienen espacio para crecer o se instalan de manera aleatoria.

¡ La prevención debe comenzar desde el nacimiento !

-El bebé lactante (menos de un año)

Pocos padres saben que la ortodoncia se prefigura desde los primeros meses de la vida cuando el niño aun ni tiene dientes.

En esa fase, hay que privilegiar amamantar al niño ante todo. El bebé posee una mandíbula inferior muy pequeña que cambia con mucha rapidez. Cuando amamanta, el niño efectúa un esfuerzo mucho mas importante con el seno materno que con la tetina de caucho. Este dato es importante. Si dar la leche materna no es posible, debería elegirse una tetina concebida por ortodoncistas.

-Los primeros dientes (de 12 a 18 meses)

En primer lugar aparecen los incisivos, seguidos de los molares. Estos dientes son esenciales para maticar los alimentos que el niño debe comer. Mejor que darles potitos, que contienen alimentos blandos, es preferible darles purés con trocitos de patata, jamón cortado en trocitos, compotas de fruta con trozos.

-Los molares de leche (a partir de 18 meses)

Los molares de leche tienen que hacer su trabajo. Conviene introducir frutas y verduras: zanahoria rallada, trocitos de manzana cruda, pan, pollo, quesos de consistencia dura.

Hay que vigilar que el niño come de manera apropiada y que no se traga trozos demasiado grandes que puedan obstruir su tráquea.  A medida que el niño crece, se introducirán alimentos más duros de masticar como la carne roja. Hay que evitar las hamburguesas, presentes en todos los menús infantiles de los restaurantes, es preferible que coman un filete clásico de ternera. Se evitará la bollería a toda costa, tanto por las grasas que contiene como por la poca masticación que se necesita para comerla.  Un trozo de pan con un poco de chocolate de verdad son perfectos para la merienda.

Deberán evitarse también los platos precocinados de supermercado. No hacen trabajar las mandíbulas y provocan apiñamiento de los dientes sobre todo en mandíbulas demasiado pequeñas. La casi totalidad de la alimentación industrial contiene azúcar refinada, que es tan nociva como el alcohol o el tabaco si la ración sobrepasa la cantidad diaria necesaria. Crea una verdadera adicción de la que es muy difícil deshacerse cuando se llega a la edad adulta. La cocción de los alimentos es tan importante como el elegirlos bien. Guisantes frescos, pasta fresca, judías verdes frescas o congeladas son preferibles a las verduras en conserva que han perdido su textura y su color.

-La respiración

Hay que intentar que el niño no respire por la boca porque hace que el paladar se agrande en una etapa en la que las fosas nasales no se han desarrollado aún lo suficiente. Los problemas respiratorios del niño deben tratarse : Rinofaringitis, Otitis, Sinusitis. Es importante mejorar la calidad del aire teniendo una ventilación exterior de doble flujo en buenas condiciones.

-La genética

El orígen de ciertas anomlaías dentales es genético. Una buena alimentación no repercute solo en la salud del hijo, sino también en la de sus descendientes. Un niño alimentado con productos blandos desarrollará mandíbulas estrechas y transmitirá estas características a sus descendientes. De generación en generación, se ha constatado un estrechamiento de las mandíbulas.

El papel de la ortodoncia es el de corregir estos defectos ; una consulta a los 12 años resulta ser a veces demasiado tarde. La mandíbula y el paladar ya están formados, los dientes definitivos no tienen sitio.

Hay que intervenir lo antes posible desde la primera infancia y escuchar los consejos de un ortodoncista que podría tener que realizar un tratamiento suave.

Los pediatras, las ORL, los dentistas, tienen el rol de aconsejar a los padres y de orientarlos hacia un ortodoncista si es necesario.

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